
Miserias renqueando en la noche,
necesidades abastecidas,
carritos y otras ruedas,
despachando disciplina.
Sin codazos,con respeto
ayudándose al unísono,
mujeres tapando su cara,
paseando su verguenza,
el estómago es más poderoso,
que el pudor a ser vistos.
La familia les espera,
con el hambre vespertina,
manos cálidas,
ateridas por el frío.
Otra noche mas de compras,
con el deber ya cumplido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario