sábado, 12 de noviembre de 2011
Retroceso
¿Por qué vuelvo al pasado una y otra vez?. ¿Por qué si ya no tengo más lágrimas?. Me doy mil y una explicaciones pero ninguna me consuela. Sigo haciendo lo mismo.
Las madrugadas se han convertido en mis aliadas, me acompañan en mis noches de insomnio. Hacen que en mi cabeza pasen como una película los recuerdos que se aglutinan en mi mente. Soy mi propia enemiga. Me hago daño sin poder evitarlo.
Mi cuerpo va por un lado, mi mente vuela libre y me devuelve al dolor de mi corazón. ¿Y para qué? si ya no tengo lo que me pueda aliviar, la humedad de mi mirada pasó a ser estática, inerte.
Quiero gritar y no puedo, debo reprimir lo que siento, debo acallar mi boca, mi garganta, mi voz.
Ya no encuentro sentido en el nuevo día. La lluvia ya no me moja, el sol no calienta mi piel. Mi vida gris se vuelve negra, como un pozo sin fondo donde caigo y caigo.
Quizá encuentre el desahogo en el sitio menos esperado o quizá debería dejarme caer hasta el fondo del pozo, puede que ahí encuentre el descanso que necesito.
viernes, 4 de noviembre de 2011
El secreto de María
Su nombre no es María pero su historia es tan real como la de cualquiera de nosotros.
Su vida transcurría tranquila,vivía plácidamente en su pisito de dos habitaciones. Antes vivía en una amplia casa de cinco dormitorios, dos cuartos de baño, enorme cocina, un salón comedor que era la envídia de muchas de sus amistades, garaje y un pedacito de jardín con vistas a la montaña de Monte sueve.
María era felíz con su vida. Se había quedado viuda hacía 8 años y gracias a su marido le quedó una pensión digna, vamos que para ella sola no necesitaba preocuparse del dinero, aunque tampoco derrocharlo.
Cuando su marido murió la casa se le quedó demasiado grande y decidió venderla repartiendo el dinero entre sus hijos,
Sus hijos, cinco en total, ya eran mayores y cada uno tenía su vida y su trabajo, no eran trabajos de millonarios pero si para vivir, pero la vida tiene a veces esos reveses y lo que nadie esperaba sucedió.
Uno de sus hijos, el mediano, quiso comprarse un piso más amplio ya que la llegada de gemelos hizo que el pisito que ocupaba con su mujer y sus hijos se le hiciese pequeño, el dinero que le había dado su madre le ayudaba en algo pero no en totalidad, necesitaba un préstamo y un avál. María no dudó en ayudar a su hijo y avaló con su piso la compra de la vivienda. Nadie hacía presagiar lo que ocurriría cinco meses después.
En la empresa de su hijo mediano hubo recorte de personal y echaron al paro a cinco personas, las cinco últimas que se habían incorporado y le tocó a él. Los problemas se acrecentaron con el paso de los meses, el paro no daba para mucho y mucho menos para seguir pagando el piso que su madre avaló con lo cual el banco ejecutó el embargo. María se hizo cargo de su hijo y su familia pero la pensión de ella, no daba para tanto y la falta de trabajo hizo el resto. El piso que ella tenía, el que se había comprado no daba para todos, era demasiado pequeño para tantas personas y no hubo más remedio que alquilar uno, que evidentemente pagaba ella, empezaban a malvivir pero tenían que seguir luchando. El trabajo no aparecía y el paro se iba agotando. Por si esto no fuese suficiente, otro de sus hijos, el mayor había avalado a su vez a un amigo que cuando vió que no podía pagar desapareció sin dar explicaciones ni dejar huella. María se lo llevó a su casa pero el dinero no daba más de sí y aunque sus otros hijos echaban una mano, el dinero no llegaba, sobrevivían todos con 350 euros, que era lo que les quedaba despues de hacer los pagos mensuales correspondientes para poder comer, así que un día, despues de mucho pensar y sin decir nada a nadie decidió tomar un tren, se plantó en un lugar que estaba a 80 km de su casa y decidió maquillar su sonrisa.
Nadie hubiese dicho a que se dedicaba puesto que su aspecto era la de una mujer mayor normal y corriente, su vestimenta, una camiseta holgada, unos pantalones vaqueros y unas zapatillas en las que se veían claramente el rastro de sus juanetes pero la quietud de su cuerpo, el no ir a ningún lado la delataba.
Se apoyó en una de las paredes de cualquier parada de autobús y sonrió al primer anciano que pasó con ganas de sexo barato y muy paciente.
Sus ojos hoy se llenan de triste gratitud hacia aquel primer hombre que pagó su "amor", fué el que mejor la trató.
jueves, 27 de octubre de 2011
Sauce
A ti, sauce,
a tí que das cobijo a los caminantes,
tú que con tus ramas,
parece que quisieras abrazar
al desdichado que llora bajo tu manto.
Tú, noble ser,
que derrochas bondad, no llores,
no llores mi buen sauce,
piensa en tu poder.
Tú, que eres el abrigo
de las aves del paraiso,
tu que ahuyentas y aconsejas
a enamorados desesperados,
con tus ramas cabizbajas
tristes se dan por enteradas,
guardando los secretos
en silencios gritados al viento.
Sauce, sauce frondoso
deja ya de llorar,
despliega tu mejor gala
en esta vereda,
en la que tienes tu casa.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Utopía
Mil y un sueños me traías,
en las noches de locura,
en la vorágine de tu risa,
en la suavidad de una caricia.
Incitando al despertar,
respiraba tu aliento
en las hojas caidas del otoño,
sintiéndome mariposa
en la escarcha de tus sienes,
pensar cuando éramos instantes
de una huella imborrable,
palpitando entre sombras,
cuando fuiste el murmullo constante,
donde mi mirada congeló
la ausencia de tu adiós.
domingo, 16 de octubre de 2011
Vacío
Noches en blanco,
las horas van devorando mi sueño,
soy penitente de la vida,
nostálgico de la perfección,
reclamando una presencia
que no juzgue mis pecados,
silenciando lo que no puedo acallar,
apretando ojos y puños,
tratando de borrar,
la imagen difuminada del ayer
para que quepa la esperanza,
porque sentada en mi soledad,
la realidad se torna nada.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Hazme llorar para escribir un mensaje
Hazme llorar para escribir un mensaje,
en el que los viejos recuerdos,
corran contra el viento.
Los intentos se olvidan de buscarse,
ya no hay sangre que corra por mis venas,
lo normal es olvidarte,
cuando es la distancia la que se hace olvido,
cuando dejaste de ser un pasajero
y el susurro ya no es tierno,
porque el presente se hizo ausente,
por eso ...,
hazme llorar para escribir un mensaje.
viernes, 7 de octubre de 2011
Decomisado
Porqué tengo que escuchar,
tú, que nunca más quisiste verme,
¿acaso tengo que lavar
todos los trapos que ensuciaste ya?.
Ahora te callas y escuchas:
"Tus besos ya se apuraron".
Tus palabras huyen temblorosas,
cobardes dibujando los senderos
que recorrieron tus huellas.
¿Recuerdas mi soledad?
pues bién, sigo así:
"ya no tengo malas costumbres,
aprendí a vivir sin tí,
ahora soy la luz de las sombras
y tú ya tan solo eres,
la notificación de un embargo".
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