sábado, 13 de agosto de 2011

Primer amor
















Estoy nerviosa. Hemos hablado tanto de este momento cuando sólo era un sueño que ahora siento hasta miedo.
He dudado mucho si contárselo a mi madre pero al final me ha dado un poco de vergüenza y he sentido temor por si ella me lo prohibía.
Siempre me ha dicho que está ahí para lo que yo necesite pero se que a mis 16 años ella me sigue viendo como una niña. Pero ya no lo soy. Hace tiempo que mi cuerpo ha cambiado, que mis pensamientos son otros, que lo que yo creía que nunca querría, según ha pasado el tiempo me he dado cuenta que estaba equivocada.
Creo que mi madre llegó a pensar incluso que podría ser lesbiana pués mi trato con el sexo masculino era de simples compañeros de colegio o los amigos de mi hermano. Detestaba cualquier acercamiento, incluso ella me recuerda a veces que todos me parecían feos, en cambio las niñas era todo lo contrario, me sentía agusto con ellas y todas me parecían guapísimas. Quizá en mi fuero interno quería ser un poco como aquella que tenía un pelo largo y bonito o aquella otra a la que cualquier ropa le sentaba bién pero las cosas cambian y va poniendo todo en su sitio.
Hoy no siento las cosas así, quizá por que alguien se ha fijado en mi y me demuestra que me quiere ¡y yo lo quiero tanto!. Creo que podría sobrarme todo con tal de estar con él ( mi madre seguro que se enfadaría si leyera esto).
Pienso mucho en él, cuando no puedo verlo me siento vacía, cuando escucho música él está en la melodía, cuando duermo, mis últimos pensamientos son para él y cuando me despierto la primera sonrisa es suya.
Estoy muy segura del paso que voy a dar, aunque sigo sintiendo miedo. Para mí todo es nuevo, él es el primero que entra en mi vida correspondiendo a mis sentimientos y necesito avanzar hacia el camino de lo desconocido.
Lo tiene todo preparado, conoce mis miedos, mis debilidades, mis temores y siempre trata de tranquilizarme.
Hoy es el día, estaremos solos en su casa, nadie nos interrumpirá.... .
Me acerco, tiemblo, me coge la mano, me abraza, me besa, me flaquean las piernas, el corazón se me acelera, me agarroto ... .
-Tranquila amor, no pasa nada ... otro día será.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Remordimiento
















Triste sentir de un prisionero
encerrado en esa carcel
que es el tiempo,
condenado a no resurgir,
ese recuerdo lo acusa
con implacable justicia
en el tribunal de la vida,
el más cruel y despidiado verdugo,
el que te ata al yugo,
el que te desmorona,
aquel que puede ser tirano
aunque sea de uno mismo,
tu le diste el poder
aquél que un día le quitaste,
viene con aires nuevos, reforzado
por que el tiempo siempre es
nuestro juez más implacable.

sábado, 6 de agosto de 2011

Vida













No sé si es el momento. Algo dentro de mí se expande. Un liquido viscoso fluye. Creo que es un aviso. Quiere que me ponga en marcha.
De momento nada se altera,no hay dolor, solamente preguntas sin respuesta.
Voy al baño, sí necesito ir al baño.
Empiezo a preguntarme si debería decir algo o callarme.
Aviso, sí será mejor que avise.
Me ducho en un momento. Me preparo. Me visto. Creo que ahora si es su momento (y el mío claro).
Nos vamos.
Sigo sin dolor, ni una sola molestia y una serenidad se apodera de mí. No pienso en nada. No tengo miedo. Una mujer con bata me conduce a otra planta y siento un grito. Un grito lleno de dolor, de angustia y mi mundo de algodón se desmorona. De repente tengo miedo. Quiero salir de allí. No se donde me he metido.
Me conducen a una sala donde en una cama me ponen una ropa para que me cambie y empiezan a pasar los minutos y las horas.
De vez en cuando vienen a visitarme, a controlarme y me hace "gracia" los improperios que una mujer dedica a su aún no nacido hijo. Menos mal que ella es su madre y a fin de cuentas lo que ella dice sólo a ella atañe.
Yo sigo a lo mío aunque después de unas cuantas horas y visitas de cariñosísimos familiares empieza mi trabajo y empieza a ser duro.
De mi boca no sale ni un solo grito, ni un solo mal pensamiento. Me doblo en las interminables horas que parecen no pasar sobre mi misma.
Espero pacientemente a que llegue la hora en que ella dijo que aliviaría mi sufrimiento pero se alarga la cosa.
Por fín, al fín se acuerdan de que sigo aquí. Me llevan. Ahora si me llevan a un lugar donde habrá vida en la inconsciencia. Donde me dejaré hacer mientras tengo un plácido y reparador sueño. Donde lucharemos con ganas él y yo. Donde las primeras manos que sienta no serán las mías pero serán aún más expertas y llorará. Seguro que llorará por que estará lleno de vida.
Me ahogo. Siento que me ahogo una y otra vez pero no es real. Es uns simple consecuencia del devaneo que me traigo con lo real y lo irreal.
Veo a alguien sentado pero no es nadie que conozco, solo alguien que controla mi vida, mi estabilidad.
Por fín en mi cama, en la que pasaré unos días. Sigo yendo y viniendo a ratos aún y sé que están conmigo. Ahora si están ahí. Siento como hablan pero yo no digo nada. Necesito despertar del todo.
Todo ha ido bién.
Es un niño sano, fuerte, precioso. Eso es lo que me dice mi cirujana y yo me lo creo.
Todos lo conocen menos yo pero me levantaré. Me sobrepondré a mi dolor y debilidad y lo conoceré.
Lo veo. Sonrío. Es mi niño.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Astillero
















Angela estaba triste. Su vida se iba desmoronando poco a poco.
La tristeza estaba presente en cada gesto, en cada mirada, en cada ausencia.
Había puesto tanta ilusión que el golpe si cabe, lo sentía aún mayor.
La persona por la que había apostado, por la que parecía de nuevo sonreir la traicionaba.
Cada día sentía más su ausencia y recordaba con más fuerza las palabras que un buén amigo le decía: "Te estás equivocando". En aquel momento Angela no lo veía así pero el paso del tiempo le empieza a demostrar que su amigo tenía razón.
Angela no es felíz, lo dice, lo grita pero parecen no escuchar sus lamentos o si lo hacen, no la toman muy en cuenta.
Ve como el egoismo reina en su vida, ella puede pasar necesidades pero nadie parece dispuesto a echarle un cable. Se siente perdida. Ni siquiera sabe como cambiar las cosas, sólo ha aprendido a permitir, a sufrir ella antes que los demás. A tragarse lagrimas y desesperación.
Recuerda con nostalgia como siendo tan solo una niña sus amigas y ella jugaban a imaginar como serían sus vidas. Pensaban en príncipes azules que vendrían a rescatarlas y darles una vida de ensueño pero sólo eran juegos de niñas.
El tiempo fué pasando, primero lentamente, a sorbitos.Fué creciendo, compartiendo vivencias y confidencias. Enamorándose y desenamorándose y creciendo cada vez más.
Fué dueña de su vida aunque una mala jefa, no supo administrarse bién, ni dar las órdenes oportunas y así fué como por confianza, la que había sido su mano derecha se fué.
Ahora toca reinventarse de nuevo, coger el timón del barco y llevarlo a buén puerto ... ser su propio astillero.

sábado, 30 de julio de 2011

¡Garganta... ay gargantita mía!















¡Garganta...
ay gargantita mía!
tu que me acunaste
con mil melodías,
tú que mil piropos tenías
que hasta como despertador
te querían.

¡Garganta...
ay gargantita mía!
tu vibrato melodioso
con ese sonido armonioso
que de ti yo presumía.

¿Por que me haces la puñeta
y te alías
con mis pulmones y oido,
para desbarajustar sin sentido?.
Sé buena y avisa
a tu amiga la fiebre,
¡dile que ya me deje!.

¡Garganta...
ay gargantita mía!
deja ya de darme estocadas
que el mundo taurino
es muy comprometido,
y no es lo mío.

Hagamos un trato,
anda se complaciente,
deja ya de quemarme,
yo a cambio prometo
cuidarte con esmero
curarte y aliviarte.

domingo, 24 de julio de 2011

Meta
















La noche pasaba,
llenaba de caricias mi alma,
esas en las que tu siempre regresabas
para darme alas,
alas para alzar el vuelo,
llegar a cualquier parte
donde mis ojos se posan,
donde mi mente arremete.
Vuelo bajo tus sábanas
que son ahora mi referente,
no te acurruques,
despliega tu cuerpo,
dejame recrearme,
pasearme por tus valles,
encenderme en tu colina,
saciarme en tus ganas.
Déjame el producto
que nace nuevo cada mañana,
en cada gesto cotidiano,
en cada mirada desafiante,
en cada suspiro triunfante,
quiero llegar a la cúspide,
a lo más profundo de tu ser,
conocer esos secretos
que tu cuerpo siempre esconde.
Regálame la vida que pudimos tener,
quiero extasiarme en tu piel,
en tu voz, en tus sentidos,
quiero llegar al remanso
que después del placer,
sólo producen tus brazos.

miércoles, 20 de julio de 2011

Anclaje













Nadie está en pié, sólo ella.
Es temprano, apenas poco más de las ocho de la mañana.
La mañana ha amanecido triste y gris, con lluvia que amenaza con no parar. Quizá sólo sea la acompañante ideal para su sentir.
Camina con el semblante serio por la casa, esa en la que no se oye más que el ruido de su propio caminar y el de algún pájaro en el exterior que no parece incomodarle esa llovizna incesante.
Se ha pasado media vida preocupada por los demás y la vida no ha sido demasiado generosa con ella. Sus hijos fueron lo que siempre deseó, desde muy joven, pero no supo hacerlo bién, quizá era más el deseo que la voluntad.
No tuvo una infancia que recuerde con demasiada felicidad,quizá retoques de unos recuerdos, de algunas risas, de juegos entre hermanos y sus siempre queridas abuelas, pero poco más. Se sentía querida y respetada entre sus amigas y el paso del tiempo hacía que sus nuevas conocidas reconocieran que era un ser bueno y bondadoso, al que cualquiera que osase hacerle daño no se mereciera el perdón de Dios, pero ella siempre se sintió perdida en el mundo. Su falta de autoestima a pesar de que su físico la acompañaba para sentirse deseada no era suficiente. Sus complejos de inferioridad hacían que nunca acabase de creerse las "zalamerías" que le decían, por que ella siempre pensaba así, que solo eran eso.
Ahora, el paso del tiempo le devuelve una vida llena de errores, se desplaza de puntillas por ella, sin hacer ruido (la verdad es que siempre le gustó pasar desapercibida) y casi lo consigue, pero supongo que esas son precisamente las que al final, más llaman la atención.
Creyó encontrar la horma de su zapato, pero los años le hicieron ver que se puede llevar zapato de salón y cambiarlos por unas chanclas que den frescura a los piés y ahí se quedó ella, estancada en el tiempo de los recuerdos, llorando a oscuras y sonriendo a la vida que bulliciona a cada paso que dá.
Muchas veces se encierra en ese mundo de reproches, imaginando su vida en otras circunstancias pero solo son quimeras, oasis en donde paras para retomar fuerzas y volver a tu realidad.
No siente el cariño que merece. Sus hijos ya vuelan y su casa aunque nunca sola se vuelve cárcel en sus ansias de sentir, pero no tiene el privilegio siquiera de rozar otra piel que desee ser tocada y ella sólo puede añorar unos labios a quien dulce y lentamente besar y unas manos que le demuestren que aún se la puede desear.